de Oscar Martínez (actor argentino)
Creo en el amor como en la experiencia más maravillosa de la existencia ycomo generador de toda clase de alegrías. Y en el amor correspondido, comola felicidad misma. Pero no fui educado para él, ni para la felicidad, nipara el placer. Porque fui advertido malamente contra la entrega y el gozosoabandono que supone.Cada día, entonces, todavía, es una ardua conquista, una trasgresión, unadesobediencia debida a mí mismo, una porfía. La laboriosa tarea dedesaprender lo aprendido, el desacato a aquél mandato primario y fatal, aaquél dictamen según el cual se gana o se pierde, se ama o se es amado, semata o se muere.La vida, por lo tanto, no me ha endurecido, ese sea tal vez mi mayor logro.Que me palpen de armas. Dejo a un lado, si es que alguna vez tuve o mequeda, toda arma que sirva para volverse temible, para someter, paraacumular, para ser poderoso, para triunfar en un mundo de mano armada, en elque la felicidad se compra con tarjeta de crédito.No quiero que la lucidez me cueste la aleg...